Hoy más que nunca, conmemoramos la importancia de adoptar fuentes de energía que respeten y protejan nuestro entorno. Este día nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre un tema que no es solo una opción, sino una necesidad; la transición hacia energías limpias. Una necesidad, que va más allá de la reducción a nuestra dependencia de combustibles fósiles.
De acuerdo con datos publicados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 90% de las emisiones de dióxido de carbono provienen del petróleo, carbón y gas ¿La solución? migrar hacia las energías renovables.
Por ejemplo, en México las energías renovables, como la solar y la eólica, están alcanzando un gran potencial, volviéndose cada vez más accesibles. El costo de la electricidad solar, la cual ha disminuido en más de 80% en la última década, y en regiones como el Desierto de Sonora, donde la radiación solar es excepcional, la energía solar es ahora más barata que la generada convencionalmente.
La energía eólica también ha experimentado una caída de costos significativa, de hasta un 50% en los últimos años. Estas fuentes no solo son abundantes, sino que su impacto ambiental es mínimo; la energía solar reduce las emisiones de CO2 en un 90% y la eólica en un 95% comparado con los combustibles fósiles. Con el enorme potencial de fuentes renovables, la transición energética en México no solo ya es posible, sino se convierte en una inversión clave para todos los sectores.
Transición energética ¿Igual para todos?
A pesar de estos avances, el acceso a energía sigue siendo una realidad desigual. En el mundo, una de cada diez personas carece de acceso a electricidad, lo que equivale a más de 700 millones de personas que no tienen acceso a uno de los servicios más básicos para su desarrollo. Además, más de 2,300 millones de personas siguen dependiendo de combustibles fósiles, lo que agrava la situación global.
Si bien, ha existido un aumento del 87% en la electrificación mundial, aún existen regiones vulnerables sin acceso a energía asequible y limpia. Esta brecha no solo limita los 17 Objetivos de Desarrollos Sostenible, objetivo 7 (energía asequible y no contaminante), sino que también obstaculiza otros objetivos clave, como la educación y la salud. La falta de electricidad impide que los niños estudien de noche o que los hospitales operen de manera segura.
Un avance obstaculizado
El informe de avance sobre energía renovable 2024, revela una dura verdad: nos encontramos lejos de alcanzar el objetivo fijado para el 2030. El aumento demográfico en los últimos años incrementó el número de personas sin electricidad, además de otros aspectos como la inflación, la crisis energética y medidas regulatorias poco eficientes, retroceden el progreso en el que se trabaja desde hace ya una década.
El cambio está en nuestras manos
Nuestro planeta clama urgentemente un respiro de los combustibles fósiles, y el cambio que tanto buscamos se encuentra en nuestras manos. La transición energética no es solo responsabilidad de gobiernos o grandes empresas, es una tarea colectiva que involucra a cada individuo, cada comunidad y cada sector. Desde las pequeñas decisiones cotidianas con prácticas sostenibles, invirtiendo en fuetes de energía renovable e incluso incentivando otras iniciativas como lo es la electromovilidad, se juega un papel fundamental porque a través de un esfuerzo colectivo podremos asegurar un futuro para nuevas generaciones.
Fuentes consultadas: